miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un Puro reflejo.

Demasiadas veces nos encontramos con la respuesta adecuada y una vez puesta en práctica delante de los demás, resulta ser la errónea. ¿Pero cómo puede ser la acertada y la errónea a la vez?

Pues simple y llanamente porque el lenguaje puede ser interpretado de forma emocional o racional y, la gente suele utilizar casi siempre sólo una de las dos. Normalmente la emocional.

Podemos explicar a alguien que nos hemos comprado un vehículo nuevo para ver que le parece e inmediatamente este interpretar este que queremos restregárselo por las narices, y claro está, aunque le parezca que nos hemos gastado bien el dinero, nos dará una injusta charla sobre los defectos de nuestra compra.

Más radical aún resulta el comportamiento crítico de los que ven los progresos deportivos o artísticos de alguien. En este caso no hace falta preguntar. La simple expresión corporal, el dar la sensación de poder realizar algo sin esfuerzo aparente, desata el ataque despectivo. Cualquiera desde una opinión razonada llegaría a la conclusión de que a ello no se llega sin gastar horas y horas entrenando y repitiendo una y otra vez los mismos movimientos hasta llegar a no sentir los músculos, o peor, sentir un dolor casi insoportable. Pero desde un punto de vista emocional sólo se ve el reflejo de lo que no somos y podríamos haber sido. Así que el comentario suele ser: “ Bah lo que hace ese no es para tanto” En vez de: “Las horas que ha debido de echarle para conseguir eso”.

Otros desde el punto de vista emocional también sienten que lo que los demás consiguen, resulta por pura magia y, mirándose a ese espejo que todos los demás tienen pegado en su frente, se preguntan por qué no han sido ellos los elegidos. A este respecto me gustaría contar una pequeña anécdota de cuando entrenaba boxeo con un muy buen amigo:

Estuve peleándome con un movimiento simple durante más de un año, me resultaba tan difícil que había incluso empezado a odiarlo, sí, lo digo bien, odiaba el jodido gancho de izquierda, no había manera de sacarlo sin llevar el brazo hacia atrás, y me tenía hasta los pelos. Hasta que un día, sin saber bien cómo, empezó a salir, de repente salía siempre bien, me sentía tan emocionado que tenía verdadero terror a que una de las veces volviese a surgir como siempre. “Mira”. Le dije a mi amigo. “Magia!!” Él se echó a reír y me respondió: “ Sí, normalmente los hechizos funcionan a partir de las mil horas de entrenamiento”.

La diferencia entre ser de "los elegidos" o no, solo suele ser esa... Unas mil horas de entrenamiento.

Para los que entrenan todos los días con dedicación es muy importante saber cuando alguien los critica desde lo racional, o mirándose en el espejo emocional de la envidia. He visto desmoralizar a futuros ciclistas, boxeadores, corredores etc... por simples gamberrillos que lo único que hacían en todo el día era fumar “petas”. La visión de estos era simple: “Yo no voy a hacer nada en la vida, así me mejor que este no lo consiga y así no me haga sentir peor de lo que ya me siento”. Curiosamente esos mismos fumadores de “petas”, cuando ven a alguno de esos chicos, (que no les hicieron caso, o que tuvieron buena gente alrededor para aconsejarles), salir por la tele, se apresuran a vanagloriarse de que el chico en cuestion es de su pueblo o de su barrio. 
Como he dicho es muy importante aprender a saber cual es una critica emocional y cual racional. Uno de mis “Profesores” de Wing Chun, me dijo una vez que yo podía colocar mi codo en el centro porque tenía un defecto físico. Y aunque parezca absurdo no descubrí que le motivaba la envidia para hacer ese comentario pensando racionalmente.

Sólo las emociones pueden descubrir cual es la emoción que mueve al que tenemos delante.

Así, tenemos dos formas de pensar y realmente, ninguna es mejor que la otra, si utilizamos sólo la racional nos acabaremos aislando nosotros mismos y si utilizamos sólo la emocional caeremos en el pozo de las emociones más perversas. Por el contrario, si combinamos las dos correctamente podremos valorar tanto las mejores opciones como las motivaciones de cualquier respuesta.

J. R. Moreno

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