viernes, 27 de abril de 2012

Aprender del agotamiento.


Muchas veces en Wing Chun, se puede pasar una clase entera sin sudar, los conceptos son importantes, el memorizar los detalles también. No es ninguna perdida de tiempo hablar durante un rato para intentar que las ideas que tiene el alumno a cerca de cualquier aspecto del entrenamiento, de la táctica, e incluso de las posiciones adoptadas sean las correctas. Pero tener una idea correcta por sí sola no significa nada.

Que el cuerpo asimile lo aprendido es el quid de la cuestión. ¿Cómo lo conseguimos?

Pues realmente existen dos caminos:

Uno, que no nos importe los años que invirtamos en aprender. Con lo cual, un entrenamiento suave, y cuanto más suave mejor, es lo más adecuado.

El segundo camino; mucho más corto, puede llegar a ser penoso, además, tenemos que vigilar la ingesta de hidratos de carbono y de líquidos, si no queremos acabar hiperventilando demasiado al comenzar a quemar las grasas del cuerpo. Y los especialistas coinciden en que este hecho se produce a las tres horas de un esfuerzo más o menos constante.

Pero, un combate de Wing Chun, no debería durar más de unos minutos. ¿Hacemos esto para ganar resistencia? No, la respuesta es no. De hecho, en este método, a medida que aumenta nuestra fuerza y resistencia física el progreso decelera considerablemente.


¿Cuál es la razón entonces? Pues es simple, si queremos movernos con eficacia cuando no podemos ni con nuestra alma, tenemos que desarrollar el ingenio, cuando la fuerza muscular es casi nula debemos encontrar otra forma de movernos que no implique un gasto de energía que ya no tenemos. En ese momento en que estamos hiperventilando ; cuando el cuerpo cambia de combustible, pasando de los hidratos de carbono a las grasas, y necesitamos grandes cantidades de oxigeno para continuar, es cuando: o encontramos una estructura que se sostenga pos si misma, o caeremos al suelo con facilidad. Si conseguimos además, golpear con un mínimo de potencia en esa situación, significará que unos días después ya descansados, podremos golpear al doble o triple de potencia que lo hacíamos antes. Esto no se conseguirá por el desarrollo de músculos más fuertes, sino por haber encontrado una estructura de movimiento mucho más eficaz (es algo así como conseguir viajar con un automovil a doscientos por hora  y que sólo consuma tres litros a los cien).


Lamentablemente, esta mejora no es ilimitada, poco a poco los progresos serán mucho menores, incluso en el futuro necesitaremos de más horas para sólo aumentar unas míseras décimas. Pero eso sí, el salto habrá sido tan grande que habremos conseguido en un año lo que un alumno avispado consigue en tres.

J. R. Moreno.

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