sábado, 7 de enero de 2012

Auto hipnosis y motivación.

Hace mucho que oigo quejarse amargamente a muchos practicantes de Wing chun, Wing Tsun, Ving Tsun, etc, más o menos avanzados de que no progresan porque no se les quiere enseñar. Eso es cierto a medias, he estado en la misma situación y sé bien de que hablo. Lo cierto es que solo unos pocos llamados “maestros” saben de verdad lo que hay que enseñar y no lo hacen, el resto, no es que se niegue a enseñar, sino que simplemente no tienen esos conocimientos, por muchos diplomas que les hayan firmado.

Cuando fallan los conocimientos, solo queda la motivación. Llamarse a si mismos los mejores, los únicos que conocen la verdad, etc, etc, etc...

Pero si nos dejamos motivar de forma hipnótica, o peor aún, si es auto-hipnosis lo que estamos empleando para sentirnos seguros, más pronto que tarde la realidad nos dará con un ladrillo en las narices.

Todo esto no es exclusivo del Wing Chun, Wing Tsun, Ving Tsun, etc.

Recuerdo, que hace años, cuando formaba parte del grupo de comerciales de una conocida empresa de seguridad y me hacían participar sí o sí en cursos y más cursos de ventas me encontré con lo mismo. Todo era motivación, motivación, motivación. En todo ese tiempo, sólo una vez, en uno de los cursos que me enviaron a hacer en la capital de España, me encontré con un señor gordito y calvo que parecía estar de vuelta de todo, y que sí que sabía perfectamente de lo que hablaba. Esa vez no hubo nada de motivación, ni de frases estereotipadas ni presentaciones mecánicas. Lo primero fue escuchar de verdad al cliente (pero de verdad), pensar antes de responder, y sobre todo llegar a la firme convicción, no por hipnosis, sino por el simple hecho de observar la realidad, de que era un trato humano lo que se estaba estableciendo, no un papeleo, no una venta o una captación, un trato humano. A partir de ahí se propuso y quiero pensar que consiguió, pulirnos todos aquellos detalles que a veces nos hacían fracasar, aunque en principio lo hubiésemos hecho todo bien.

Y podía corregir esos detalles, porque tenía conocimientos de sobra para hacerlo...

La motivación es el arma de los ineptos, o peor aún de los manipuladores.


No es de extrañar que los malos políticos sean los mejores en ese campo.


También hay gente carente de conocimientos, que se auto hipnotiza de tal forma, que cree a pies juntillas sus sartas de mentiras. Podría enumerar aquí cantidades infinitas de ese tipo de gente. Desde los que se dicen a si mismos que su nuevo puesto es maravilloso, cuando meses antes decían que era lo más asqueroso del mundo. Los que ven a un mal amigo de repente bueno, porque en ese momento les conviene. A los que se auto-flagelan con mentiras que van en su contra y les hacen sentir inferiores.


Sé que a veces es difícil encontrar la verdad, especialmente cuando no se tienen demasiadas pruebas. Pero tapar la carencia de datos con mentiras inventadas solo nos puede llevar al desastre, bien haciéndonos demasiado temerarios, o demasiado tímidos.

Mi gran amigo Jorge Maqueda era un buen ejemplo de los que buscaban la realidad por encima de todo. Muchas de sus frases lapidarias se han quedado para siempre en mi memoria:

“Sí que te le tenía miedo y mucho. Pero nunca olvido que el tío que tengo delante también lo tiene”.

O
“La realidad es la mejor de las armas, es la única que puede decirte con seguridad, cuando atacar o cuando salir corriendo.


La mejor forma de no ser engañado por alguien que no quiere enseñar, o que simplemente no sabe, es dejar de escuchar sus arengas y motivaciones. Y fijarse sólo en los conocimientos que posee para corregir errores reales.

Continuara...

J. R. Moreno                                   www.unionrmwingchun.com                              

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