lunes, 29 de octubre de 2018

No hagas las cosas con miedo!!!



   Ha sido muy recurrente, al menos el tiempo que llevo vivido en esto de las mal llamadas “Artes Marciales”,  la utilización de la idea, de que se hagan las cosas aunque sea con miedo. Creo que la primera vez que escuché esto fue en los años 90 en valencia, a un entrenador de defensa personal, aunque puede que incluso fuera antes de eso.
   Mi opinión después 25 años de entrenamiento en Wingchun/Vingtsun etc. Y otros tantos más en otras “Artes”, es que es lo peor que se puede hacer.
   Si quieres minar la autoconfianza de alguien el mejor camino es obligarle o, ¡peor! hacer que se auto-obligue  a realizar algo con miedo. De inmediato se produce una especie de presión social que lucha contra la inteligencia automática de nuestros propios genes. Podemos decir lo que queramos, si no estamos realmente preparados para algo… el miedo nos lo recordará, nuestros genes nos avisan de que debemos buscar otra alternativa más segura. El miedo y el dolor en este punto son similares: “si te estuvieses quemando la mano con el asa de una olla por ejemplo… ¿Dirías, no importa hazlo con dolor?
   Esta nueva moda reciclada, estuvo incluso presente en el último curso  que realicé después de la carrera de psicología, alguien ya soltaba alguna de estos slogans mal entendidos en plan; “no importa si te da miedo, hazlo con miedo”. No puedo estar más en contra de esta nueva moda, en contra partida a ello podemos nombrar en psicología varias terapias importantes y probadas, por ejemplo la “Desensibilización sistemática”(de Joseph Wolpe), y el caso es que  el aprendizaje en Wing Chun, “el verdadero”, está curiosamente preparado de una forma similar.
   Cuando una situación nos da miedo es que comprendemos que las variables que nos afectan en esa situación no nos son favorables. Nadie que sepa nadar a la perfección va a tener un miedo atroz al agua. ¿Pero y si no sabemos nadar o no lo hacemos demasiado bien? “¡Salta hombre hazlo con miedo pero hazlo ahora!”. Pues no, eso no debería de ser así… bajo mi punto de vista, incluso podría ocurrir lo contrario: Desarrollar aún más miedo, y este sí que podría resultar excesivamente inapropiado.
   Wing Chun, “el de verdad” lleva el aumento de habilidades y recursos (unidos a la relajación) en primer lugar, después ejercicios de simulación progresivos, seguidos de una comprensión conceptual superior que nos lleva a una mejor utilización de las habilidades obtenidas. De manera que yo no actúo como un kamikaze aunque la gente que no me conoce lo pueda pensar viendo lo que hago. La verdad es  que los movimientos (herramientas) que utilizo han sido puestos a prueba durante cientos de años antes de mí y he desarrollado la habilidad suficiente para utilizarlos, esa es mi primera capa de protección, la segunda es que conozco comprendo y he asimilado los conceptos que hacen funcionar esas herramientas por lo que puedo improvisar su utilización dentro de unos límites, y la tercera es que conozco las distancias, los ángulos y los centros. Eso no significa que no pueda cometer un error, pero si lo hiciese con miedo (normalmente debido a la falta de preparación) aunque el movimiento (estructuralmente al menos), estuviese bien ejecutado, dudaría, rectificaría y tensaría en exceso. Suponiendo que tengo un 1% de posibilidades de fallar, en estas circunstancias esa probabilidad de fracaso subiría a un 90% al menos.
   Si tienes miedo, hazme caso: O no estás bien preparado, o en tu interior sabes que lo que te están enseñando no funciona, o sabes que no has comprendido correctamente qué es lo que debes hacer.
   Otra cosa serían los miedos anormalmente excesivos o incluso patológicos. Pero de eso ya hablaremos más adelante…
      J. R. Moreno.